EL HORROR ECONÓMICO—Viviane Forrester

Es verdad que no faltan las alegres imposturas, como por ejemplo aquella que eliminó de las estadísticas entre 250.000 y 300.000 desocupados de un solo golpe… al borrar a los que trabajan por lo menos 78 horas mensuales, es decir, menos de dos semanas y sin estabilidad.”

Pero aún hoy se pretende que lo social y económico están regidos por las transacciones realizadas a partir del trabajo cuando éste ha dejado de existir. Las consecuencias de este desfasaje son crueles. Se trata y se juzga a los sin trabajo, víctimas de esa desaparición, en función de los criterios propios de la época en que abundaban los puestos de trabajo. Despojados de empleo, se los culpa por ello, se los engaña y tranquiliza con promesas falsas que anuncian el retorno próximo de la abundancia, la mejoría rápida de la coyuntura afectada por los contratiempos.”

La vergüenza debería cotizarse en la Bolsa: es un factor importante de las ganancias.”

Caras de bebés de otros continentes, de tiempos de hambre, bebés con cara de viejo o de Auschwitz, acunados en las privaciones, el sufrimiento, la agonía brusca, y que parecen saber, haber aprendido de un solo golpe toda nuestra Historia, más sabios que cualquiera sobre la ciencia de los siglos, como si hubieran experimentado todo, conocido todo acerca del mundo que los expulsa.”

¿Será posible semejante ‘contrariedad’ en una sociedad tan poco ingenua, tan informada, dotada de refinados aparatos críticos, filosas ciencias sociales, y una acentuada afición por el análisis de su propia historia? Pero por eso mismo, por saturación, cinismo, desengaño, a veces por convicción, frecuentemente por negligencia, ¿no está poco dispuesta a emplear la mirada penetrante; no ha perdido la lucidez de reconocer que la necesidad apremiante exige actuar con lucidez?”

La indiferencia casi siempre es mayoritaria y desenfrenada. Ahora bien, a su manera estos últimos años fueron los campeones de la inconsciencia pacífica frente a la instauración de una dominación absoluta; campeones de la Historia disimulada, de los avances imperceptibles, de la desatención general. Una desatención tan grande que ni siquiera fue registrada. Este desentendimiento, esta falta de observación, fueron obtenidos sin duda mediante estrategias sigilosas, obstinadas, que introdujeron lentamente sus caballos de Troya y supieron sustentarse tan bien sobre aquello que propagaban —la falta de vigilancia—, que fueron y siguen siendo imperceptibles, y por ello tanto más eficaces.”

Es un régimen nuevo, pero regresivo: un retorno a las concepciones de un siglo diecinueve del que se eliminó el factor ‘trabajo’. ¡Espantoso!”

GLOSSÁRIO:

baladí: insignificante

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