“MELANIE KLEIN” – Julia Kristeva

A “filósofa da inveja” ou “charlatã II: Freud Femme”.

Aunque muchos desconfiaron y siguen desconfiando (desde Heidegger hasta Nabokov, para citar a los más empecinados),¹ algunos hombres y mujeres que se contaron entre los más inventivos de este siglo (desde Virginia Woolf hasta Georges Bataille, desde André Breton hasta Jean-Paul Sartre, desde Romain Rolland hasta Gustave Mahler, desde André Gide hasta Émile Benveniste, desde Charlie Chaplin y Alfred Hitchcock hasta Woody Allen) leyeron a Freud o se tendieron en el diván analítico, para comprender o experimentar esa innovación del autoconocimiento”

¹ Às vezes a teimosia é uma virtude. Ou ela quis dizer que Heidegger e Nabokov nem sequer leram Freud ou pelo menos nenhum texto psicanalítico? Acho muito difícil… Mas não fazer análise ou discordar da seita não pode ser considerado recalcitrância nem na Paris “culta” dos 60…

Uma coisa é achar Freud genial; outra é, além disso, achar que ele contribuiu para o feminismo do século XX – INSÂNIA!

Freud inventó el psicoanálisis a partir del amor de transferencia, que nunca teorizó a fondo”

phantasy, palabra que los kleinianos escriben con ph en lugar de la f habitual”

Atenta a la pulsión de muerte que Freud ya había puesto al mando de la vida psíquica en Más allá del principio de placer, ella hizo de esta función el agente principal de nuestras afecciones”

METAPSICOLOGIA QUE PAIRA ACIMA DOS FENÔMENOS: “La locura habrá sido la actualidad política quemante de nuestro siglo, y es forzoso recordar que el psicoanálisis fue contemporáneo de ella. No porque haya participado de no se sabe qué nihilismo consecutivo a la secularización, que habría producido conjuntamente la muerte de Dios, los totalitarismos y la ‘liberación sexual’… Sino porque, en esta desconstrucción de la metafísica que vivimos con más o menos riesgos y felicidad, el psicoanálisis nos ha llevado hasta el núcleo de la psique humana, para descubrir allí la locura que es a la vez su motor y su atolladero.”

Más allá de los destinos específicos y de las desemejanzas entre las obras, es posible entrever ya algunas constantes comunes en los genios respectivos de Melanie Klein y Hannah Arendt” Odeio essas forçadas de barra gratuitas que uma mulher se sente obrigada a fazer com duas outras mulheres que não têm nada em comum, como que para ‘pagar uma dívida’!

Arendt y Klein son de las insumisas cuyo genio consistió en arriegarse a pensar.” Poderia ser só um pouco mais clichê?

1. FAMILIAS JUDÍAS, HISTORIAS EUROPEAS: UNA DEPRESIÓN Y SUS CONSECUENCIAS

En su breve Autobiografía redactada entre 1953 y 1959 (no publicada, propiedad del Melanie Klein Trust), la psicoanalista da una imagen muy modificada, incluso idealizada, de su vida. Dice haber sido fascinada por la atmósfera erudita que reinaba en la casa de los Deutsch, [¿??] haber apreciado la independencia de espíritu de su padre, que supo oponerse a los hassidim para emprender estudios de medicina, y haber admirado su dominio de una decena de idiomas… No obstante, evoca también ‘la repulsión’ que le inspiraban los caftanes de la hermana del padre, y no oculta su ‘desprecio’ por el ídish que hablaban los judíos eslovacos de su familia materna.”

Las dificultades económicas de los Deutsch obligaron a Libussa a abrir un negocio un tanto extraño para una esposa de médico. Allí vendía plantas y reptiles: lo recordaremos al abordar la fantasía del cuerpo materno según Melanie Klein, bullente de horrorosos ‘objetos malos’ penianos y anales. [¿]”

Los ‘poderosos armónicos incestuosos’ que resonaban en el seno de la familia Reizes [sobrenome do pai] se concentraron sobre todo en la relación de Melanie con Emanuel. Afectado de una enfermedad cardiaca como consecuencia de una escarlatina infantil, Emanuel se sabía condenado y, después de haber intentado estudiar medicina, se inscribió en la facultad de letras para dedicarse a la literatura y los viajes. Enfermo y endeudado, recorrió Italia escribiéndole a la madre y a la hermana, la cual le respondía con cartas llenas de sentimientos amorosos y alusiones sexuales. Fue en el marco de esta relación desesperadamente gemela, en la que hermano y hermana buscaban un fervor que estaba mucho más allá de la amistad, donde se inscribió… el matrimonio de Melanie. Ella tenía 17 años cuando conoció, en 1899, a Arthur Steven Klein, sobrino segundo de Libussa [deixa o irmão para se jogar nos braços de um primo, que bela e mórbida resolução!] y allegado a Emanuel: tenía 21 años y estudiaba química en la prestigiosa Alta Escuela Técnica de Zürich. Libussa vio en él ‘un buen partido’, e incluso a ‘el pretendiente más ventajoso’, y Emanuel demostró más entusiasmo por Arthur que la propia Melanie: más tarde, ella atribuyó su matrimonio no tanto al amor como al impulso del ‘temperamento apasionado del hermano’.”

Sumergida aún en el duelo por su hermano, cuya muerte la conmovió profundamente, Melanie se casó el 31 de marzo de 1903, al día siguiente de cumplir 21 años. A juzgar por una novela muy autobiográfica que ella escribió más tarde (hacia 1913) el sexo solo le provocaba repulsión. Ese rechazo habría estado vinculado a la sensación de traicionar el lazo incestuoso con su hermano Emanuel.” “A julgar por uma novela autobiográfica escrita em 1913, o sexo para Melanie Klein provocava repulsão. Essa recusa se ligava à sensação de trair o laço incestuoso com seu irmão Emanuel.” O pré-requisito pra ser psicanalista deve ser ser doente mental!

La existencia de la nueva familia Klein se desarrolló totalmente bajo la férula de Libussa: madre posesiva y abusiva, antes de instalarse con la pareja le prodigó consejos en cartas, les exigía ayuda económica, e incluso los acompañó en un viaje a Italia; consideraba a su hija inmadura y neurasténica, la abrumaba con su vigilancia, y llegó a ocupar el lugar de ‘la señora Klein’: Quería ocupar un lugar muy especial en la vida de la hija, y le propuso un medio extrañamente tortuoso para que Melanie pudiera comunicarse con ella sin que Arthur leyera sus cartas: «¡Dirigirlas sencillamente a la Señora Klein!». En este contexto, el propio Arthur se convirtió en ‘muy difícil’, comenzó a sufrir de los ‘nervios’ y del vientre… Las enfermedades de Melanie no tardaron en estallar a la luz del día”

Escritora de primeira ou segunda ou terceira categoria? “En su estilo es visible la influencia de la poesía erótica expresionista, pero también la ‘corriente de conciencia’, a la manera de Schnitzler y Joyce”

DODÓI DA BEBESSA, COITADA: “Melanie comenzó a asistir a una escuela de baile, donde conoció a Chezkel Zvi Kloetzel, un periodista del Berliner Tageblatt. Él estaba casado, se parecía a Emanuel… Melanie se enamoró de manera romántica, y le puso en secreto el nombre de… Hans, su hijo mayor.

A diferencia de los estalinistas, que caracterizaban el psicoanálisis como una ciencia decadente, ¡los compañeros de Béla Kun nombraron a Ferenczi profesor de psicoanálisis en la universidad! Pero cuando estalló la contrarrevolución, y al terror rojo lo sucedió un terror blanco antisemita, Roheim y Ferenczi fueron destituidos y amenazados de muerte.”

2. ANALIZAR A SUS HIJOS: DEL ESCÁNDALO A LA TÉCNICA DEL JUEGO

Mucho antes que Freud, Wordsworth (1770-1850) había escrito que ‘el niño es el padre del hombre’. Bajo el signo del Niño Jesús y de las Confesiones de San Agustín, dos modelos de la infancia se disputaban el imaginario inglés: por un lado, John Locke, con sus Pensamientos acerca de la educación (1793) y J.-J. Rousseau con el Emilio (1762) o el mito purificado de la inocencia infantil; por otra parte, la convicción, de inspiración calvinista, de que el niño tiene una naturaleza perversa, heredada del pecado original, la cual justificaba la severidad a menudo cruel de los métodos educativos (flagelaciones, privaciones, amenazas).”

En pleno siglo XIX, el escritor Charles Kingsley, en Antón Locke, describió de manera impresionante la tesis puritana. Su novela presenta los esfuerzos educativos de una madre convencida de la naturaleza diabólica de su niño, hasta su ‘conversión’ a los valores cristianos (privación de comida y sesiones regulares de latigazos le enseñan a moderar sus pasiones). Esta visión rígida subtiende la ferocidad de los intentos de moralización de los niños de las clases populares por los filántropos del siglo XIX. El libro culto de la burguesía triunfante, Tomas Brown en la escuela (1857), de Thomas Hughes, narra la transformación de la public school de Rugby por obra de Thomas Arnold, y describe la metamorfosis de un niño tímido en ‘the bad of school’, hecho a las virtudes de la ‘muscular Christianity’. [¿]”

El niño parece ser el objeto de deseo por excelencia del imaginario inglés, que calificaríamos de buena gana de paidófilo si el término pudiera aún vestirse de una cierta inocencia puritana.”

3. PRIORIDAD E INTERIORIDAD DEL OTRO Y DEL VÍNCULO: EL BEBÉ NACE CON SUS OBJETOS

(…)

4. ¿LA ANGUSTIA O EL DESEO? EN EL COMIENZO ERA LA PULSIÓN DE MUERTE

(…)

5. UN SUPERYÓ PRECOZ TIRÁNICO

Merda ininteligível… “La fase de sadismo exacerbado desde el nacimiento, a la cual Melanie Klein le dio en 1946 el nombre de posición esquizoparanoide, apunta, con el pecho, al interior del cuerpo de la madre, que contiene el pene del padre. Allí veremos, con Jean Bégoin, el prototipo del espacio psíquico.”

6. ¿CULTO DE LA MADRE O ELOGIO DEL MATRICIDIO? LOS PADRES

El universo kleiniano (se lo ha dicho demasiado) está dominado por la madre. Esa figura arcaica amenaza y aterroriza por su omnipotencia. ¿Será tan perniciosa que haya que abandonarla y hacerla morir? ¿No podría transformarse? Pero, ¿en qué? El abandono necesario de la madre, ¿constituirá un pasaje hacia el padre, como lo piensan Freud y Lacan? ¿O será más bien el primero de los encuentros con una madre buena finalmente restaurada, gratificante y gratificada? Sin duda, puesto que, para nuestra autora, no hay cuna que no tenga su bruja, ni bebé sin envidia. Y solo el analista o la analista (preferentemente mujer, o al menos un hombre que asuma lo femenino que hay en él) podría convencer al lactante que seguimos siendo eternamente, de que no es imposible encontrar hadas que merezcan nuestra gratitud.”

Pero, al poner un énfasis excesivo en la madre, desatendida por el fundador, se corre el riesgo de olvidar al padre. En efecto, ¿cuál es el lugar del padre en Melanie? Una de las primeras personas que planteó el interrogante fue Melitta Schmideberg, la hija de la analista. Y lo hizo con violencia.”

Traduzcamos: si la mujer huye del pene, lo hace porque huye del pecho; no podrá gozar, será frígida, porque gozar es en primer lugar gozar del seno que lleva el pene.”

7. LA FANTASÍA COMO METÁFORA ENCARNADA

(…)

8. INMANENCIA Y GRADOS DE SIMBOLISMO

(…)

9. DE LA LENGUA EXTRANJERA A LAS REDES DE LOS FIELES Y LOS INFIELES

A partir de su instalación en Inglaterra, en 1926, Melanie Klein formuló sus pensamientos en inglés, no sin volver a menudo a su lengua materna, para seguir en contacto con sus emociones y hacerlas compartir: después de la muerte de su hijo Hans, ella se confió a Paula Heimann hablándole en alemán. Es también probable que cuando murió su hijo haya soñado en alemán, despertando muchos recuerdos penosos: la preferencia de su padre por Emilie, la muerte precoz de Sidonie, la pérdida cruel de Emanuel (por la cual sintió una aguda culpabilidad), el resurgimiento de la angustia al morir la madre, la ambivalencia respecto de Arthur, su marido, el abatimiento consecutivo a la muerte de Abraham y su difícil relación con Kloetzel.”

La técnica y la política nos arrancan cada vez más a nuestros hábitat, y nos hemos vuelto a convertir en nómades.” ¿??

Habitar, ser puesto en seguridad, quiere decir quedar encerrado (engefriedet) en lo que nos es pariente (en in das Frye), es decir, en lo que es libre (in das Freie) y que cuida todo en su ser. El rasgo fundamental de la habitación es ese cuidado. Penetra la habitación en toda su extensión. Esta extensión se nos aparece en cuanto pensamos que la condición humana reside en la habitación en el sentido de permanencia sobre la tierra de los mortales.” Martin Heidegger

Como si no bastara con el apellido familiar Klein, que en alemán significa ‘pequeño’, a la hija que le nació el 19 de enero de 1904 (menos de un año después de su matrimonio con Arthur, el 31 de marzo de 1903) Melanie le puso sencillamente el nombre de Melitta: ‘Pequeña Melanie’. La dos veces pequeña tuvo de qué quejarse desde el principio, pero aguardó su hora. En la desavenencia entre sus padres, ella tomó aparentemente el partido de la madre. Lo que no dejaba de tener su mérito, pues Melanie, sufriendo bajo la férula de Libussa, se ausentaba continuamente en viajes y curas, Y era la abuela la que se ocupaba de la niña, por cierto que con devoción y solicitud, pero prefiriendo al hermanito menor, Hans, el varón, y explicándole a la pequeña Melitta que la madre era solo ‘una enferma emocional, tan enferma que tenía que abandonar constantemente a la hija’.”

La inserción de Melitta en el mundo psicoanalítico fue rápida y brillante. Aparentemente, de niña había sido analizada por la madre. Más tarde tuvo un análisis didáctico con Eitingon; después se analizó con Karen Horney, ya en Londres con Ella Sharpe, y finalmente con Edward Glover. Se recibió de médica en la Universidad de Berlín en 1927, y viajó a Londres para redactar su tesis sobre la Historia de la homeopatía en Hungría, en 1928.”

La guerra entre las dos mujeres se puso de manifiesto abiertamente en octubre de 1933, cuando Melitta Schmideberg fue elegida miembro del Instituto Británico: en su memoria, ella no atribuía las dificultades alimentarias de su paciente Viviane a factores funcionales, como lo quería la teoría de Melanie Klein, sino a la actitud de la madre que había procedido a una enseñanza demasiado estricta de la limpieza. Al morir su hermano Hans, en 1934, Melitta habló de suicidio, e insinuó que, como con todo suicida, una parte de la responsabilidad del acto correspondía a las dificultades con la familia, a la idealización y la decepción. Muy pronto la venganza de la hija, alentada por Glover, fue tomando forma hasta molestar a los miembros de la Sociedad. Siguieron escenas inconvenientes; Melitta le lanzó a Melanie apostrofes estridentes: ‘¿Dónde está el padre en tu obra?’. La guerrilla siguió jalonada por sarcasmos, indiscreciones, acusaciones que remitían a la primera infancia, a la vida familiar de los Klein.”

Después de haberse mostrado muy crítica respecto de los trabajos de Anna Freud, y de haberla atacado indirectamente en el comentario sobre el libro de una colega, Melitta intentó acercarse a Anna en el momento en que estallaron las divergencias entre los annafreudianos y los kleinianos. Visitó a Freud cuando este llegó a Londres el 6 de junio de 1939. Melanie, que le había enviado al maestro una carta de bienvenida, no fue recibida, y solo asistió a las exequias de Freud a fines del mes de septiembre. Melitta participó en una reunión con Anna Freud y los suyos, y después tomó parte en las múltiples controversias contra su madre, en un tono ‘chirriante’ y ‘sarcástico’.”

10. LA POLÍTICA DEL KLEINISMO

Los analistas ingleses —Barbara Low (cuyo apoyo a Anna Freud no se desmentirá, y que realizó una reseña elogiosa de su libro), Eder, Glover, Riviere, Sharpe y la propia Klein— leyeron con una atención minuciosa la obra de la hija del maestro. Aunque heterogéneo, el grupo estimó unánimemente (según la carta de Jones a Freud y en respuesta a las reconvenciones de este último) que resultaba inoportuno publicar en inglés una obra en la que era ostensible ‘un poco de precipitación’, que tenía ‘una base experimental también pobre’, y podía imponer ‘una detención’ al desarrollo del psicoanálisis de niños. Hasta el final de su vida, Anna Freud sintió la amargura de esa desaprobación, en particular por la conducta de Jones, que en ese momento dio muestras de cierto atrevimiento en su relación con Freud.”

Melanie resumió como sigue los principios del análisis según Anna Freud que le parecían inaceptables: 1) el análisis del complejo de Edipo es imposible, porque interfiere las relaciones con los padres; 2) el análisis del niño debería limitarse a fines educativos; 3) el analista no debería aceptar la neurosis de transferencia por respeto a los padres, cuyo papel es predominante en la vida del hijo; 4) el analista debería ganarse la confianza del niño, y desplegar el análisis sobre esta base. Estos principios iban en contra de las observaciones de Klein”

La primera referencia de Lacan a Klein se lee en su informe dedicado a la agresividad, que él presentó en mayo de 1948 en el XI Congreso de los Psicoanalistas de Lengua Francesa en Bruselas. Allí asimilaba su propia concepción de las ‘imágenes del cuerpo fragmentado’ con los ‘objetos internos’ de las fantasías arcaicas según Melanie, y en esa ‘fenomenología de la experiencia kleiniana’ reconoció los ‘fantasmas de la fase llamada paranoide’.”

Mientras se apropiaba de la posición paranoide según Klein, la amplificó y definió el yo como una instancia de desconocimiento imaginario, construida como una estructura paranoica. La transferencia negativa destacada por Klein lo llevó a entender la cura como una paranoia dirigida que contribuye a deshacer los desconocimientos del yo”

En esa exposición, Lacan también rindió un homenaje enfático a Anna Freud, lo cual se ha interpretado a menudo como una estrategia política de acercamiento a la hija del ‘fundador’.”

Melanie perdió toda su confianza en Lacan y en adelante se acercó a Daniel Lagache.”

Dos años después, en 1954, en el curso de su Seminario I, Los escritos técnicos de Freud, Lacan retomó el ‘caso Dick’ e introdujo su propia lectura de ‘La (de)negación’, basándose en Jean Hyppolite. Como lo hemos señalado, ese texto freudiano había sido el caballo de batalla de los kleinianos en las Controversias con los annafreudianos, que no lo conocían. En suma, Lacan adoptó la misma estrategia que los kleinianos en su propia refundación del psicoanálisis. Pero sin citar sus fuentes. Sin mencionar a Klein en su comentario sobre la negatividad freudiana, salvo… indirectamente, remitiendo a Kris y a Melitta acerca del caso clínico del Hombre de los Sesos Frescos.”

Lacan le critica entonces a Jones que suscriba la ‘perfecta brutalidad’ de los conceptos kleinianos, y no vea en el pene más que un objeto parcial, y no ‘el falo’: denuncia la ligereza con que ‘incluye los fantasmas edípicos más originarios en el cuerpo materno, desde su procedencia de la realidad que supone el Nombre-del-Padre’.”

Estos dos rostros del kleinismo no han dejado de atraer la atención de los sociólogos y otros teóricos de la modernidad ingleses, así como de las feministas británicas y estadounidenses. Entre los psicoanalistas, Melanie Klein es tal vez la única que, sin haber propuesto ella misma una reflexión directa sobre la historia y la sociedad modernas (como lo hicieron un Freud o un Reich), suscitó desarrollos políticos que exceden en mucho el alcance inmediato de sus concepciones clínicas. Su empirismo y sus torpezas teóricas hacen que la obra sea intrínsecamente abierta y polisémica, e inducen por defecto interpretaciones fagocitantes. Pero esto no basta para explicar ese éxito sociológico, que parece debido en parte a la atracción que ejerce el psicoanálisis de las profundidades en nuestro mundo contemporáneo, para cuya comprensión las ideologías y filosofías clásicas resultan caducas.”

De modo que se perfilan dos rostros del kleinismo incluso en las extrapolaciones sociológicas de la obra de Melanie. Unas acentúan la teoría de lo negativo, la importancia de la pulsión de muerte y de las fuerzas destructivas que gobiernan a las figuras del contestatario, del rebelde, cuando no del paranoico o del egotista secretamente esquizofrénico. Esta lectura, más atenta a la interpretación, realizada por los psicoanalistas franceses, recientemente ha comenzado a aparecer también en la pluma de numerosos teóricos británicos. Otros, por el contrario, desde hace ya una decena de años, se felicitan por haber descubierto en Melanie Klein un fundamento del vínculo social, privilegiando la conciliación y llevando al extremo lo que incluso algunos clínicos kleinianos no se privan de exagerar: la reparación

Por partir de la teoría freudiana de las pulsiones sexuales y el Edipo, el Eros según Marcuse, se opone en vano a una sociedad fundada en la represión; una sociología que se inspire en él corre el riesgo de encallar en un ‘instrumentalismo interesado’. Esto es lo que dice Alford. Por el contrario, una sociología derivada del kleinismo podría modelar un vínculo social en el que prevalezcan la reparación y la reconciliación.”

En efecto, mucho antes de la conmoción de Mayo del 68 y de la fuga anarquista de El anti-Edipo, que precedió en poco tiempo la pasión lacaniana por la paranoia femenina, Melanie vio al individuo como una economía movida por la pulsión de muerte, intrínsecamente esquizoparanoide y poco dispuesto a adaptarse a la realidad. Los annafreudianos le reprochaban que no tuviera en cuenta a la familia y la madre reales (mucho menos al padre), así como tampoco a la realidad exterior que había que conocer, sino que se encerraba en un mundo de fantasías sádicas, o en todo caso esencialmente negativas.”

Bion y Winnicott iban a clarificar este tema, y lo desarrollaron hablando del ‘ensueño de la madre’ (versión positiva generadora de la vida psíquica), y de ‘madres intrusivas’ (versión maléfica desestructuradora del psiquismo).”

Lacan debía remediar esa falta, inscribiendo la existencia del Edipo y el superyó kleinianos en la preexistencia de lo simbólico en los seres humanos, tal como se pone de manifiesto en el Nombre-del-Padre y en la pregnancia del Falo, cuya función paterna es portadora de lo imaginario.”

Las feministas se felicitaron por la alternativa propuesta de este modo al machismo freudiano y al falocentrismo lacaniano. Otras lamentaron lo que consideran un ‘normadvismo’ kleiniano, es decir, su adhesión a la pareja padre-madre y a la heterosexualidad como condiciones del desarrollo creativo de la psique.”

BOOMER IMBECIL: “Y ni que hablar los juegos electrónicos cuya violencia enloquece a las asociaciones de padres —puesto que sus hijos se “proyectan” (¡y sí!) en ellos, al punto de no diferenciar ya la imagen y la realidad—, juegos en los que el mundo moderno parece hundirse en una fantasía, en el sentido kleiniano del término, taliónica y realista. Con la diferencia de que, en Melanie, el analista acompaña esa fantasía, la formula y la interpreta para hacerla pensable y solo de ese modo atravesarla, no prohibirla ni reprimirla. Por el contrario, los asesinos inconscientes de las escuelas estadounidenses solo han tenido por baby-sitter a la pantalla televisiva y, sin que ninguna palabra los salvara del dominio imaginario, son los náufragos de una posición depresiva nunca consumada, víctimas señaladas de la regresión esquizoparanoide.” Eles iam à escola, mas faltava que fossem à analista judia, ah bom!

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