LA CUÁDRUPLE RAÍZ DEL PRINCIPIO DE RAZÓN SUFICIENTE – Schopenhauer

RESUMO

suficiente =/= eficiente

todo-poderoso, assistemático =/= subordinado, sistemático

o eixo que gira a roda-de-todas-as-coisas =/= a roda mesma

remete a ser, essência, arqui-causa =/= remete a fenômeno, causalidade no sentido lato ou chulo

sem epifenômenos =/= epifenômenos, e somente epifenômenos!

TEÓRICO (Lógica) =/= prático (realidade)

Aristóteles como o primeiro a esquematizar essa dicotomia em sua Metafísica.

Desemboca, famosamente, e após um intervalo excessivamente longo sem filósofos de respeito, no a priori kantiano, que ao mesmo tempo rebaixa (humaniza) e eleva (humaniza!) o papel do observador (homem) no universo como criador simultâneo da realidade observável, agente passivo, sofredor ativo.

* * *

Plattner, en los Aforismos, par. 868, dice: « Lo que en el dominio de la representación se llama principio y consecuencia (principium cognoscendi, ratio—rationatum), es, en la realidad, causa y efecto (causa efficiens—effectus). Toda causa es principio de conocimiento; todo efecto, consecuencia.» Así, pues, creía que causa y efecto son lo que corresponde en la realidad a los conceptos de principio y consecuencia del orden puramente intelectual, y que están relacionados con éstos como la substancia y el accidente con el sujeto y el predicado, o como la cualidad de los objetos con la sensación que éstos producen en nosotros, etc., etc.

Me parece superfluo rebatir esta opinión, pues fácilmente se comprende que la relación de principio y consecuencia, en el juicio, es cosa muy distinta de la de causa y efecto en la realidad, si bien en algunos casos el conocimiento de una causa como tal [em si] puede ser el fundamento de un juicio que enuncie el efecto.”

[Hume:] Su postulado de que la causalidad no es otra cosa sino la serie temporal, conocida por nosotros empíricamente, de las cosas y de los acontecimientos, es sabido: fácilmente se comprende la falsedad de esta aserción, y no es difícil tampoco rebatirla. Pero el mérito está en la pregunta misma, la cual constituyó el punto de partida de las profundas investigaciones de Kant, esto es, de un idealismo incomparablemente más profundo y fundamental que el hasta entonces dominante, o sea, principalmente el de Berkeley, del idealismo transcendental, del cual se deduce que el mundo es tan dependiente de nosotros, en su conjunto, como nosotros, individualmente, lo somos de él.”

El lugar donde principalmente trata Kant del principio de razón suficiente es el opúsculo: Sobre un descubrimiento con arreglo al cual es inútil toda critica de la razón pura,¹ y, por cierto, en el primer capítulo del mismo, en que, bajo el epígrafe «A.» Kant se detiene en la distinción entre el «principio lógico (formal) de conocimiento (toda proposición debe tener su razón) y el principio transcendental (material) (toda cosa debe tener su causa)», rebatiendo a Eberhardt, que quiso identificar a ambos.”

¹ Como sempre, título convidativo!

La primera clase de objetos que pueden caer bajo la acción de nuestras facultades cognoscitivas, la constituyen las representaciones intuitivas, totales, empíricas.”

En la India, tanto para el brahmanismo como para el budhismo, el idealismo llegó a ser doctrina de la religión del pueblo: sólo en Europa parece una paradoja, por causa de la concepción judaica, esencial y absolutamente realista.”

Leibniz, que comprendió perfectamente corno el objeto está condicionado por el sujeto, pero no pudo, sin embargo, libertarse del pensamiento de una existencia en sí del objeto, independiente de toda relación con el sujeto, es decir, de la representación, admitió o imaginó, igual y paralelo al mundo de las representaciones, un mundo de cosas en sí, el cual no estaba ligado interiormente con el primero, sino sólo exteriormente, por medio de un harmonia praestabilita: cosa la más inútil que pueda haber, pues no es percibida por nosotros, y el mundo de la representación, o de los fenómenos, puede pasarse admirablemente sin ella.”

En la mencionada clase de objetos para el sujeto, aparece el principio de razón suficiente como ley de causalidad, y llamo a ésta principio de razón suficiente del devenir, principium rationis sufficientis fiendi.”

«Amiga, la han dicho, mal te va, muy mal, desde tu funesto encuentro con el tozudo de Könisberg; tan mal te va como a tus hermanas la prueba ontológica y la físico-teológica; mas no te apures, que nosotros no te olvidamos (ya sabes que para eso nos pagan). Pero, eso sí, tienes que cambiar de nombre y de vestimenta, pues si te anunciamos por tu nombre, todos echarán a correr. Así disfrazada, te cogeremos del brazo y te presentaremos al mundo; eso si, tienes que guardar el incógnito: te llamaremos desde ahora lo Absoluto; esto suena extraño, distinguido y majestuoso, y mejor que nadie sabemos nosotros lodo lo que se puede hacer en la literatura alemana con palabras tan sonoras como esta. Todos saben lo que bajo ellas se suele ocultar; pero no por eso se creen menos sabios. Tú apareces disfrazada en figura de un entimema. Todos tus prosilogismos y premisas, con los cuales se suele trepar por el largo clímax, los dejaremos en casa; ya sabe todo el mundo que no sirven para nada. Pero al aparecer tú como un hombre de pocas palabras, altanero y atrevido, damos el golpe.»

Aunque el viejo crítico de Koenisberg haya criticado la razón y le haya cortado las alas, nosotros inventaremos una razón nueva, que no piensa, sino que intuiciona ideas (palabra distinguida para uso de los mixtificadores), que intuiciona ideas vivas, o que también percibe, percibe inmediatamente, lo que los otros sólo consiguen demostrar, o que, especialmente en aquellos que se contentan con poco, presiente.”

Ya dijo Bacón de Verulamio: «En las Universidades aprenden los jóvenes a creer».”

Por tanto, la prueba cosmológica que nos ha valido este apóstrofe, y con la cual nos las tenemos que haber, consiste propiamente en la afirmación de que el principio de razón suficiente del devenir, o ley de causalidad, conduce necesariamente a una idea que la suprime y la anula.”

La voluntad en la Naturaleza, ese libro pequeño en volumen, pero rico en contenido e importancia.” Predecessor de Nietzsche também nisso: em elogiar seus libros!

El lector que no se interese por estos asuntos, puede transmitir este y todos mis escritos, intactos, a sus nietos. Poco me importa, pues yo no escribo para una generación, sino para muchas.”

En efecto, cuando a un escritor le falta el concepto, nada hay tan cómodo como estampar la palabra «reciprocidad»; por esto puede servirle al lector como un cañonazo de alarma, para indicarle que se está al borde del abismo. También es de notar que la palabra Wechselwirkung sólo existe en la lengua alemana, y ninguno de los demás idiomas posee un vocablo equivalente.”

La ley de gravitación, la más general y exacta del todas las leyes naturales, es ya de origen empírico, y, por tanto, no nos ofrece garantía de generalidad; por esto mismo ha sido discutida, dudándose de que pueda extenderse fuera de nuestro sistema solar, y no faltan astrónomos que, por ciertos signos y averiguaciones hechas, la consideran meramente empírica.”

Y no sólo se confunden las fuerzas naturales con la causa, diciendo: La electricidad, el peso, es causa…, sino que algunos hasta las convierten en efectos, diciendo: ¿Cuál es la causa de la electricidad, de la gravitación, etc.?, lo cual es absurdo. Otra cosa es reducir las fuerzas naturales a un número menor, refiriendo unas a otras, como en nuestros días se hace con el magnetismo con respecto a la electricidad.”

Toda fuerza natural, entre las cuales debe contarse toda cualidad química fundamental, es, esencialmente, qualitas occulta, es decir, no susceptible de explicación física, sino sólo de una explicación metafísica, esto es, ultrafenomenal. La confusión, o mejor, identificación de la fuerza natural con la causa, nunca se ha llevado más lejos que en las Nouvelles considérations des rapports du physique au moral, de Maine de Biran, y es porque es esencial a su filosofía. Nótese que, cuando habla de causa, casi nunca dice causa solamente, sino siempre causa o fuerza; justamente lo mismo que hemos visto emplear a Espinosa ocho veces, en una página, ratio sive causa. Ambos saben que identifican ideas diversas para emplearlas según las circunstancias; a este fin, tienen cuidado de mantener siempre presente esta identificación a los ojos del lector.”

La causa, en su más estricto significado, es la que produce exclusivamente las variaciones en el reino inorgánico; por lo tanto, la que origina aquellos efectos que estudian la mecánica, la física y la química. Sólo a ella es aplicable el principio newtoniano: «acción y reacción son iguales una a otra, es decir, que el estado anterior (causa) produce un cambio (efecto) igual, en intensidad, al que le ha provocado». Además, en esta forma de causalidad el grado del efecto es proporcionado siempre al grado de la causa; así que ésta se puede; medir por aquélla, y viceversa.

La segunda forma de la causalidad es la excitación. Rige la vida orgánica en cuanto tal, es decir, las plantas, los vegetales y aun la parte inconsciente de la vida animal, que es realmente una vida vegetativa. Está caracterizada por la ausencia de los caracteres de la forma anterior. Por tanto, en ella la acción y la reacción no son iguales, y en ningún modo corresponde la intensidad del efecto a la de la causa en todos sus grados; antes bien, si la causa se acentúa, el efecto puede convertirse en su contrario.

La tercera forma de la causalidad es el motivo: rige la vida animal propiamente dicha, es decir, la actividad, las acciones conscientes de toda criatura animal. El medium del motivo es el conocimiento; la receptividad del motivo implica, por consiguiente, una inteligencia. De aquí que la verdadera característica del animal sea el conocer, la representación. El animal, como tal, se mueve siempre en vista de un objeto, de un fin, el cual debe ser conocido por él, esto es, debe representársele como algo diferente de él mismo y tener conciencia de este algo. Por consiguiente, podremos definir al animal diciendo que es «lo que conoce»; ninguna otra definición da idea de su esencia; es más: quizá no pueda darse otra. Si falta el conocimiento, falta también necesariamente el movimiento hacia el motivo, con lo que sólo quedará el estímulo propio de la vida vegetativa; por tanto, irritabilidad y sensibilidad son inseparables.

La libertad de la voluntad (libre arbitrio) significaría, pues (dejando a un lado las logomaquias de la filosofía universitaria), que «un hombre puede, en una determinada situación, decidirse por dos acciones diferentes». Pero esto es un absurdo tan cierto y demostrable como lo puede ser una proposición que rebasa el limite de las matemáticas puras. En mi obra sobre el libre arbitrio, premiada por la Real Sociedad de Ciencias de Noruega, se halla expuesta de la manera más evidente, rigurosa y fundamentada esta verdad, con especial referencia a los hechos de la conciencia, en que las gentes ignorantes quieren apoyar aquellos absurdos. En lo esencial, ya Hobbes, Espinosa, Priestley, Voltaire y Kant enseñaban esto mismo.”

«Podemos pues, concluir, que si fuera posible penetrar en la manera de pensar de un hombre conforme se muestra en sus acciones, tanto exteriores como interiores, y penetrar tan profundamente que no nos fuera desconocido el más pequeño resorte, y conocer al mismo tiempo todas las causas exteriores que hubiesen de obrar sobre él, podríamos predecir la conducta de ese hombre en lo futuro con la misma precisión con que se predice un eclipse de sol o de luna.»

(Crítica de la razón práctica)

En ninguno de sus inútiles y prolijos escritos, a partir de 1841, se hace la menor alusión a mi Ética, aunque, sin disputa, constituye lo más importante que se ha escrito sobre moral desde hace 60 años”

Kant, en su demostración, ha caído en el error opuesto al de Hume. En efecto: éste considera toda relación de causa a efecto como una mera sucesión. Kant, por el contrario, cree que no hay más sucesión que la de causa a efecto. La razón pura, en efecto, sólo puede comprender el resultado; pero la mera sucesión, así como la distinción entre derecha e izquierda, sólo es perceptible por la mera sensibilidad. La sucesión de acontecimientos en el tiempo puede en todo caso ser conocida empíricamente, así como la relativa posición de las cosas en el espacio; pero la manera cómo un objeto sucede a otro en el tiempo es tan difícil de explicar como la manera cómo una cosa sea el resultado de otra: aquel conocimiento lo proporciona y condiciona la pura sensibilidad; éste, la inteligencia. Pero Kant, al declarar que la lógica objetiva de los fenómenos sólo es cognoscible por el hilo de la causalidad, cae en el mismo error que reprocha a Leibniz (Crítica de la razón pura, 1ª edición, pág. 275, y 5ª edic., pág. 331), o sea que «intelectualiza las formas de la sensibilidad».”

Si la refutada afirmación de Kant fuese cierta, conoceríamos la realidad de la sucesión sólo por su necesidad. Esto presupondría una inteligencia que pudiera abarcar toda la serie de causas y efectos a la vez; por consiguiente, una inteligencia omnisciente. Kant ha atribuido lo imposible a la inteligencia solamente, para no necesitar de la sensibilidad.”

Los más elevados, esto es, los conceptos universales, son los más aislados y empobrecidos, hasta llegar a ser meras envolturas como ser, existir, cosa, devenir, etc. Por lo que, ¿qué fondo, dicho sea de paso, pueden tener los sistemas filosóficos que, partiendo de semejantes nociones, se componen sólo de estas ligeras películas de pensamiento? Tendrán que ser infinitamente vacíos, pobres y terriblemente aburridos.”

Por esto la palabra alemana razón (Grund, que significa igualmente fundamento o fondo) es tan apropiada. En la lengua latina, y en todas las que de ella se derivan, el nombre de conocimiento (Erkenntnissgrund) es el mismo que el de razón; así ambos se expresan: ratio, la ragione, la razón, la raison, the reason.”

Toda la Silogística no es otra cosa que el conjunto de reglas para el empleo del principio de razón, con relación a los juicios entre sí, esto es, el canon de la verdad lógica.”

No estoy conforme con la llamada hasta aquí por los lógicos verdad intrínseca, o sea la de los juicios que no se apoyan en otros juicios y si sólo en las leyes del pensamiento, para distinguirlos de los demás juicios que tienen por fundamento otros juicios de los que se dice que poseen verdad lógica extrínseca. Toda verdad es la relación de un juicio con algo que está fuera de él, y la verdad intrínseca es un contrasentido.”

AS 4 VERDADES METALÓGICAS: “a = a”; “a ≠ – a ≠ 0”; “Se a ≠ -a, a algum sujeito pertence a igualdade a a ou a igualdade a –a”; “La verdad es la relación de un juicio con algo fuera de él, que es su razón suficiente.” ou: “a verdade intrínseca é um contra-senso”, como acima dito.

Que estos juicios son las condiciones de todo pensamiento, y, por consiguiente, tienen éstas por fundamento, lo podemos conocer por medio de la reflexión, a la cual pudiera llamarse una autoinspección de la razón. Al hacer vanos esfuerzos para pensar en contra de estas leyes, las reconoce como condiciones de la posibilidad de todo pensar; entonces comprendemos que, pensar en oposición a tales principios, es como si quisiéramos mover nuestros miembros en sentido contrario al juego natural de sus músculos.” E no entanto o supra-homem exige-o.

En general, se puede señalar, entre la verdad transcendental y la metalógica, una gran semejanza y relación que indica una comunidad de raíz. El principio de razón suficiente se nos presenta, ante todo, como verdad metalógica, después de haber aparecido en el capítulo anterior como verdad transcendental, y asimismo en el siguiente revestirá otra forma. Por eso me esfuerzo yo, en este tratado, por presentar el principio de razón suficiente como un juicio que tiene una cuádruple razón, y no cuatro raíces diferentes que condujeran al mismo juicio, sino una cuádruple razón, que yo llamo cuádruple raíz. Las otras tres verdades metalógicas tienen tan gran semejanza unas con otras, que, al examinarlas, se llega a intentar formularlas con una expresión común, como he hecho yo en el segundo tomo de mi obra capital. Por el contrario, las verdades derivadas del principio de razón suficiente son muy distintas unas de otras. Si quisiéramos encontrar una imagen para las otras tres verdades metalógicas, entre las verdades transcendentales, sería la de que la sustancia, es decir, la materia, es eterna.” Exemplo de verdade transcendental: a matéria (energia) não se cria nem se destrói, ou seja, a mesma última afirmação de Schopenhauer.

Los profesores de filosofía han conseguido sustituir el nombre de esa facultad que distingue al hombre de los demás animales, esto es, el pensar, por medio del lenguaje, que forma su reflexión, y con ella la capacidad para todas sus creaciones, el nombre, digo, que todos los pueblos y todos los filósofos han dado a esta facultad, y han dejado de llamarla razón para, contra todo el uso del lenguaje y del sentido común, llamarla inteligencia, y a todo lo que es consecuencia de ello, intelectual, en vez de racional, lo que suena tan desacorde como un sonido musical desafinado, pues en todo tiempo y lugar se ha llamado intellectus, cacumen, perspicacia, sagacitas, etc., a la facultad intuitiva estudiada en los anteriores capítulos, de modo que intelectual y racional son conceptos completamente diferentes y que indican facultades espirituales distintas.”

Necesitaban el nombre y el puesto de la razón para una nueva facultad, inventada por ellos, que les había de sacar del apuro en que Kant les pusiera; una facultad más inmediata, más metafísica, esto es, que se eleva sobre toda posibilidad de la experiencia y consigue penetrar en la cosa en sí y sus relaciones; por lo que, ante todo, será una «conciencia de la Divinidad», esto es, que conoce a Dios inmediatamente y la manera a priori cómo ha creado el mundo; o si esto parece demasiado trivial, cómo, por un proceso vital más o menos necesario, le ha engendrado de sí mismo; ó, lo que es más cómodo, si bien altamente cómico, cómo, al uso de los grandes señores al terminar las audiencias, por medio de un «retiraos», le ha concedido que se alce y pueda marchar donde le plazca. Para esto último ha sido preciso la desvergüenza de un charlatán como Hegel. Semejantes bufonerías son las que, desde hace cincuenta años, bajo el nombre de conocimiento racional, se han extendido, llenando cien libros sedicentes filosóficos, y quizá irónicamente se les ha llamado ciencia y científicos hasta producir hastío.”

Respecto al modo de percibir de esta magnífica y supersensitiva ciencia, se hallan grandemente divididos, desde hace cincuenta años, sus adeptos. Según los más osados, tiene una visión inmediata de lo absoluto, o también, si se quiere, de lo infinito y de su evolución hacia lo finito. Según otros, algo más modestos, le va mejor oyendo que viendo, puesto que no percibe realmente, sino sólo oye (vernimmt) [ouvido, escutado, compreendido, percebido], lo que en tales «Batuecas» (wolkenkukuksheim) (νεφελοκοκκυγια) sucede, y luego se lo cuenta fielmente a la llamada inteligencia, la cual, después, escribe compendios filosóficos.”

Por último, según los más modestos, la razón, ni ve ni oye; no recibe de todas estas magnificencias, ni el aspecto ni el relato; no tiene de ellas más que una vaga adivinación (Ahndung), [castigo, punição]¹ palabra de la cual ha desaparecido la d, convirtiéndose, por tanto, en Ahnung (presentimiento), con lo cual recibe un matiz de simplicidad que requiere imprescindiblemente el gesto ovejuno con que la saben subrayar solamente los respectivos apóstoles de tal ciencia.”

¹ A verdadeira hilaridade do trecho consiste em que Ahn-Dung também significaria merda ancestral ou progenitora.

Mis lectores saben que yo no uso la palabra idea sino en su sentido originario, en su sentido platónico, como queda explicado detalladamente en el tercer libro de mi obra capital. Los franceses e ingleses atribuyen a la palabra idée, o idea, un sentido muy usual, pero claro y determinado. En cambio, los alemanes, cuando se les habla de ideas, sobre todo si se pronuncia (Uedähen), [pronúncia ruim de Ideen] empiezan a perder la cabeza, les abandona toda mesura, y se hinchan y se elevan como globos, sobre todo nuestros adeptos del conocimiento racional. De aquí también que el más impúdico de todos, el conocido charlatán Hegel, llame, sin pararse en pelillos, la Idea al principio del mundo y de todas las cosas, con lo cual todos ellos piensan haber hecho algo; pero a los que no se dejan alucinar y preguntan qué son las ideas, cuya facultad es la razón, se les contesta ordinariamente con un hueco y confuso juego de palabras, en embrollados periodos de tales dimensiones, que el lector, si no se duerme a la mitad de ellos, al terminarlo, antes se encuentra en estado de sopor que en situación de comprender la explicación dada, si es que no llega a sospechar que todo aquello es pura quimera.”

Así, pues, todo lo material de nuestros conocimientos, es decir, todo lo que no se puede considerar como forma subjetiva, actividad propia, función del intelecto, y con ello toda la materia del conocimiento, viene de fuera, es decir, de las percepciones objetivas del mundo corpóreo, que parten de las impresiones de los sentidos.” E no entanto pensamos: “falta algo”. O que é “de fora” e “de dentro” senão binarismo ilusório, sinal de que a metalógica a = a está já corroída? Há algo em-nós que possibilita a apreensão de verdades, mesmo coisas “sem-noção” como o Espírito podem ter uma história, contada objetivamente por nós, pois é também nossa história.

“…esta, y sólo esta, es la función de la razón. En cambio, no suministra nunca la materia por sus propios medios; no contiene más que formas; es femenina; sólo concibe, no crea. No es casual que en las lenguas latinas, corno en las germánicas, la palabra que la expresa sea femenina; en cambio, el intelecto es masculino.(*)

(*) Como se ve, esto no es exacto, pues en castellano, inteligencia es femenino, y así en otros idiomas. —(N. del T.)”

Lo que mejor han cogido de Kant ha sido las antinomias, como algo extraño; después, la razón práctica, con su imperativo categórico, y, sobre todo, la teología moral, que Kant nunca tomó en serio, pues un dogma teórico de exclusiva autoridad práctica es como la escopeta de madera, que se pone en manos de los niños, sin peligro alguno.”

En efecto: la primera obligación de todo profesor de filosofía es fundamentar filosóficamente y poner al abrigo de toda duela la doctrina de un Dios creador y gobernador del mundo, de un Dios personal, individual, dotado de inteligencia y voluntad, que ha creado todo de la nada y lo conserva por medio de su alto poder, ciencia y bondad. Esto coloca al profesor de filosofía en una posición bien equívoca con respecto a la verdad filosófica. En efecto: Kant apareció, escribió la Crítica de la razón pura hace ya más de 60 años, y el resultado de la misma fue que todas las pruebas que en el curso de los siglos cristianos se habían forjado sobre la existencia de Dios, que se reducen a 3, no llenan ya su objeto, y se ha demostrado la imposibilidad de tales pruebas, y con ella, la imposibilidad de toda especulación teológica, y esto no con los galimatías de Hegel, sino rectamente, según la antigua tradición filosófica, de tal modo que desde hace 60 años, por muy molesto que ello sea para algunos, nada se ha podido objetar formalmente a eso, de modo que la prueba de la existencia de Dios ha quedado sin crédito y en desuso.”

hasta que llegó a ellos, como un áncora de salvación, el célebre hallazgo de Jacobi, que sirvió a los sabios alemanes de este siglo para fabricar una nueva razón, de la cual hasta ahora los hombres nada habían oído y nada sabían.”

Este terreno es la Revelación, tanto más seguro cuanto que es patrimonio exclusivo del pueblo judío, pues es de notar que la idea de un Dios personal, creador y gobernador del mundo, sólo la encontramos en el judaísmo y en las 2 sectas en que, en sentido lato, podemos decir que éste se divide, pero en ninguna otra religión de ningún otro pueblo antiguo ni moderno, y a nadie se le ocurrirá confundir con aquél al Brahma de los Indúes, que en mí y en ti y en mi caballo y en tu perro sufre y vive, o al Brahma que nació y murió para dar lugar a otros Brahmas, y al que se reprocha como un pecado la creación del mundo, como tampoco al voluptuoso hijo del engañado Saturno, al que anunció Prometeo su caída con Dios Nuestro Señor.”

es realmente escandaloso que aun hoy, en los escritos de los sabios alemanes, se identifiquen absolutamente los conceptos religión y deísmo como idénticos o sinónimos, siendo así que el concepto de religión es al de deísmo como el género a la especie, y realmente sólo son verdaderos los sinónimos judaísmo y deísmo; de aquí también que a todos los pueblos que no son judíos, cristianos o mahometanos, les estigmaticemos con el nombre común de paganos.”

Si la crítica de Kant, que constituye el más formidable ataque contra el deísmo, por lo que los profesores de filosofía se han apresurado a dejarla de lado, hubiera aparecido en los países buddhistas, se la hubiera considerado, según se desprende de las anteriores referencias, como un tratado edificante contra las herejías y una saludable confirmación de la doctrina ortodoxa del idealismo, es decir, de la mera existencia aparente del mundo, que percibimos por medio de nuestros sentidos. Precisamente, tan ateísticas como el buddhismo son las otras dos religiones que se reparten el Imperio chino: la de Tseo-ssé y la de Confucio; de aquí que los misioneros no hayan podido traducir al chino los primeros versos del Pentateuco, porque esta lengua no tiene ningún vocablo que exprese las ideas de Dios y Creación.

Ha de notarse ahora que la palabra ateísmo envuelve una captación, porque implica que el deísmo es lo que por si mismo se impone a la inteligencia. En vez de esto, se debía decir a-judaísmo o a-judío.”

La filosofía es, pues, únicamente un esfuerzo ocioso y superfluo para abandonar a sus propias fuerzas a la razón humana, a la manera que si se quita a un niño los andadores para que se entregue a sus propias fuerzas y aprenda a andar, y el ver lo que le sucede a tales pruebas y ensayos, se llama especulación; de lo cual se deduce que en la naturaleza está que la razón abjure de toda autoridad divina y humana y busque a su manera la solución de los más importantes problemas del pensamiento. Si, ya en este terreno, sus resultados no son otros que los obtenidos por Kant, no por eso ha de renunciar a toda probidad y escrupulosidad para vagar como un pícaro, hasta volver al terreno judáico, como su conditio sine qua non; antes al contrario, ha de buscar la verdad por diferentes caminos, pero sin guiarse nunca por otra luz que la de la razón, caminando tranquilamente y sin preocupaciones, como quien cumple su deber.”

Sólo los doce axiomas de Euclides descansan en la mera intuición, y, en realidad, de éstos, propiamente sólo el noveno, el onzavo y el dozavo, sobre intuiciones diferentes y separadas; todos los demás se apoyan en la idea de que en la ciencia no se trata, como en la experiencia, de cosas reales que están relacionadas unas con otras y pueden ser infinitamente diferentes, sino de conceptos, y en las matemáticas de intuiciones normales, esto es, de figuras y números que dan leyes aplicables a toda experiencia posible, y de aquí que unan la extensión de la idea general a la certidumbre absoluta de la representación concreta, pues si bien éstas, como representaciones intuitivas, son completamente ciertas, y, por consiguiente, no dejan lugar a la generalidad por algo indeterminado, son, sin embargo, por esto, menos generales, por ser meras formas de todos los fenómenos, y, como tales, aplicables a todos los objetos a que tales formas convienen.”

De aquí proviene que, de ordinario, [la demostración geométrica] deje un sentimiento desagradable, como siempre produce la falta de una comprensión acabada, y será aquí la falta del conocimiento de por qué es así, en el momento en que se tiene la seguridad de que es así. Este sentimiento tiene bastante semejanza con el que experimentamos cuando alguien nos introduce en el bolsillo algo, ó, viceversa nos sustrae de él algo, y no sabemos cómo, pues en tales demostraciones ocurre que, sin la razón de ser, el principio de conocimiento es como algunas experiencias de física, que revelan el fenómeno sin explicar sus causas, como sucede con la experiencia de Leidenfrost,¹ que resulta también en un crisol de platino.”

¹ “The Leidenfrost effect or film boiling is a physical phenomenon in which a liquid, close to a solid surface of another body that is significantly hotter than the liquid’s boiling point, produces an insulating vapor layer that keeps the liquid from boiling rapidly. Because of this repulsive force, a droplet hovers over the surface, rather than making physical contact with it. The effect is named after the German doctor Johann Gottlob Leidenfrost, who described it in A Tract About Some Qualities of Common Water.”

Ahora bien: el que la geometría sólo se esfuerce por adquirir la convictio, que, como queda dicho, produce una impresión desagradable, y no la evidencia de la razón de ser, que, como toda evidencia, contenta y satisface, pudiera ser una razón, entre otras muchas, de que muchos cerebros eminentes sientan aversión por las matemáticas.”

Efectivamente: podemos abstraer el conocimiento de todo conocimiento especial, y llegar a la proposición «Yo conozco», la cual es la última abstracción posible para nosotros, pero es idéntica a la proposición «Para mí hay objetos» y ésta idéntica a la de «Yo soy sujeto», la cual no contiene sino «Yo».”

De modo que dará lo mismo decir: «Los objetos tienen tales o cuales condiciones propias y características», que decir: «El sujeto conoce de tal o cual manera»; y si yo digo: «Los objetos se pueden dividir en tantas clases», será lo mismo que decir: «El sujeto tiene tantas clases de facultades cognoscitivas».” Trecho que respalda a filosofia hegeliana tanto quanto a schopenhaueriana, dois ângulos de visão do mesmo ou duas narrativas diferentes porém idénticas. “El desconocimiento de estas relaciones fue el origen de la disputa entre realismo e idealismo, que reapareció después, como lucha del viejo dogmatismo, con el dogmatismo kantiano; o de la ontología y metafísica con la estética y la lógica transcendentales, la cual también descansa en el desconocimiento de la relación entre la primera y tercera clase de representaciones expuestas por mi; como la disputa entre realistas y nominalistas, en la Edad Media, en el desconocimiento de dichas relaciones, con respecto a la segunda de nuestras clases de representaciones.”

La voluntaria reproducción de anteriores representaciones se hace tan fácil con el uso, que tan pronto aparece un miembro de la serie, al punto los demás fluyen, aun contra nuestra voluntad, al parecer. Si quisiéramos representarnos por medio de una imagen esta característica de nuestro poder representativo (como el que da Platón, comparando la memoria a una blanda masa, que admite toda clase de impresiones y las guarda), me parecería, la más apropiada la de un paño, que conserva y reproduce los dobleces en que ha sido plegado.”

el genio no suele tener muy buena memoria, como Rousseau dice de sí mismo, y esto se explica por la gran cantidad de pensamientos y de combinaciones que maneja, que no le dejan tiempo a repetirlos. Sin embargo, esta mala memoria del genio se compensa con la mayor energía y movilidad de sus fuerzas intelectuales, que aquí reemplazan a la repetición. No debemos olvidar tampoco que Mnemosina fue la madre de las Musas. Puede decirse, por lo tanto, que la memoria está entre dos influjos antagónicos: por un lado, la energía de las facultades representativas, y por otro, el número de estas representaciones.”

Así se explica que hombres que leen incesantemente novelas pierdan la memoria, porque a ellos les sucede como al genio: que la multitud de representaciones, que aquí no son conceptos y combinaciones, sino rápidas impresiones pasajeras, les quita el tiempo para la repetición, así como la paciencia, y lo que en el genio sirve de compensador, les falta a ellos. Por lo demás, cada uno tiene el máximum de memoria para lo que le interesa y el mínimum para lo que no le interesa.”

De aquí que los grandes espíritus olviden pronto los detalles cotidianos de la vida diaria, así como a los hombres insignificantes a quienes van conociendo, mientras que los hombres mediocres los recuerdan perfectamente; en cambio, aquéllos tienen, para lo que tiene importancia a sus ojos y para las cosas grandes, una buena memoria, a veces estupenda.”

El «ser absolutamente necesario», concepto favorito de los filosofastros, encierra, por consiguiente, una contradicción: por el predicado «absolutamente» (es decir, no dependiente de otro alguno) se anula la condición por la cual únicamente lo «necesario» es imaginable y tiene un sentido.”

no hay ningún principio para explicar el principio de razón —lo mismo que el ojo lo ve todo, pero no puede verse a sí mismo—.”

Por consiguiente, lo que no es aplicable sino en virtud de estas formas, no se puede aplicar al mundo, es decir, a las cosas en sí que en él se representan. Por esto no puede decirse: «El mundo en sí mismo, y todas las cosas en sí mismas, existen en virtud de otra cosa», proposición que constituye lo que se llama prueba cosmológica.”

* * *

Entre los adversarios de Hegel ocupa el primer lugar, tanto por razón cronológica como por su importancia, el hombre que ya durante la vida de aquél le combatió rudamente, y que vino a ser luego el heredero de su popularidad: Arturo Schopenhauer. Nació, el 22 de Febrero de 1788, en Danzig, en donde su padre figuraba como uno de los más prestigiosos comerciantes. Su madre fue la conocida escritora, muy leída en su tiempo, Juana Schopenhauer. En 1793 se trasladó la familia a Hamburgo, y allí empezó la peregrinación que Schopenhauer continuó hasta 1833.”

El respeto a la memoria de su padre le impidió decidirse inmediatamente a abandonar la para él odiosa carrera mercantil; pero como su madre, que ya se había trasladado a Weimar, inquieta por su humor sombrío, tomase consejo de su amigo Fernow, le mandó a Gotha, e ingresó en la Universidad. Allí, bajo la dirección de Jacobs y de Doring, recobró rápidamente el tiempo perdido.”

Schopenhauer, buscando un asilo, refugióse en Rudolstadt, y allí entregóse a componer la disertación Sobre la cuádruple raíz del principio de la razón suficiente, que le sirvió de tema para el doctorado que consiguió en la Facultad de Jena in absentia.”

Las diferencias entre Schopenhauer y su madre, que desde hacía largo tiempo se habían manifestado ya, acentuábanse cada vez más; la convivencia de ambos se hizo imposible, y Schopenhauer se trasladó a Dresde en 1814, donde vivió solo, estudiando, hasta 1818. Allí escribió (1815) su Tratado sobre la visión y los colores, y trazó el plan de su gran obra El mundo como voluntad y como representación, cuyo primer tomo apareció en 1819.”

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